Decreto 1072 de 2015 y la Prevención de Desórdenes Musculoesqueléticos en tu Empresa
Las enfermedades laborales asociadas a malas posturas y movimientos repetitivos representan uno de los mayores costos financieros para las empresas modernas. El Decreto 1072 de 2015, en su articulación del SG-SST, obliga a las organizaciones a implementar estrategias claras para la identificación y el control de los riesgos ergonómicos y biomecánicos.
Los Desórdenes Musculoesqueléticos (DME), como el síndrome del túnel carpiano, las lumbalgias o la epicondilitis (codo de tenista), se desarrollan frecuentemente en entornos de oficina por posturas prolongadas frente al computador o por tareas operativas de alta repetición. Ignorar la vigilancia epidemiológica de estas condiciones no solo infringe el Decreto 1072, sino que dispara las tasas de incapacidad médica y reduce drásticamente el rendimiento operativo.
La clave para mitigar este riesgo legal y financiero es la detección temprana. Hoy en día, la medicina ocupacional ha avanzado hacia la prevención tecnológica. Mediante pruebas de electrodiagnóstico realizadas en el entorno corporativo, como la electromiografía o la neuroconducción, es posible detectar inflamaciones nerviosas o daños musculares mucho antes de que se conviertan en una lesión incapacitante.
Acompañar estos diagnósticos con programas de fisioterapia integral de Electrofisiatria permite a las organizaciones tratar el dolor de raíz, corregir posturas y fortalecer el sistema osteomuscular de sus equipos clave sin que estos deban abandonar sus puestos de trabajo. Cumplir con el Decreto 1072 de 2015 a través de intervenciones clínicas de alto nivel es la inversión más rentable para proteger tanto la productividad corporativa como la calidad de vida del talento humano.



